Enfermedad del disco intervertebral (IVDD) en perros: signos y tratamiento
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Contenido

| También llamado | IVDD |
|---|---|
| Causa | Un disco situado entre los huesos de la columna se deteriora y presiona la médula espinal o sus nervios |
| Con mayor riesgo | Los dachshunds tienen el mayor riesgo; las estimaciones indican que aproximadamente uno de cada cinco muestra signos a lo largo de su vida |
| Edad habitual | Ya desde uno o dos años de edad en los dachshunds y otras razas cuyos discos envejecen pronto; la forma lenta suele aparecer después de los cinco años |
| Signos frecuentes | Quejarse al tocarlo, espalda encorvada, cuello rígido, no querer saltar ni subir escaleras, patas traseras tambaleantes, débiles o arrastradas |
| Diagnóstico | Resonancia magnética o tomografía computarizada para localizar el disco exacto, sobre todo antes de la cirugía |
| Tratamiento | Los veterinarios suelen aconsejar reposo estricto para los perros que todavía caminan y sobre todo tienen dolor; en general se recomienda la cirugía si el perro no puede caminar |
| Pronóstico | Con cirugía, unos nueve de cada diez perros que no pueden caminar pero sienten los dedos vuelven a caminar; aproximadamente entre la mitad y seis de cada diez si se ha perdido la sensibilidad |
| Prevención | No siempre se puede prevenir, ya que los genes tienen un papel importante; los veterinarios suelen aconsejar mantener al perro delgado y en forma con ejercicio diario regular |
| Riesgo para las personas | Ninguno; la IVDD no se contagia a otras mascotas ni a las personas |
| Es una urgencia si | El perro de repente no puede mantenerse en pie ni caminar, arrastra las patas traseras, no puede orinar, no siente los dedos de las patas traseras o empeora en cuestión de horas |
La enfermedad discal intervertebral, o IVDD por sus siglas en inglés, es uno de los problemas de columna más frecuentes en los perros. Se produce cuando un disco situado entre los huesos de la columna se deteriora y presiona la médula espinal o sus nervios. Algunos perros solo muestran dolor. Otros pierden el uso de las patas traseras en cuestión de horas. Detectar los primeros signos y llegar rápido al veterinario ofrece la mejor oportunidad de recuperación.
Qué ocurre en la columna vertebral
La columna vertebral es una cadena de pequeños huesos llamados vértebras. Entre ellos se sitúan unos discos blandos que funcionan como cojines. Cada disco tiene un centro gelatinoso y un anillo exterior más resistente. Con la edad, o mucho antes en algunas razas, el centro se deshidrata y se endurece. Entonces el disco deja de funcionar como amortiguador.
Los veterinarios describen dos patrones principales. En el primero, el centro endurecido atraviesa el anillo exterior y se introduce en el canal vertebral. Suele ser repentino y puede ser grave. Es típico de los dachshunds y de otras razas cuyos discos envejecen pronto, como el bulldog francés, el beagle, el shih tzu, el lhasa apso, el pequinés y el cocker spaniel. En estos perros puede ocurrir ya desde uno o dos años de edad. En el segundo patrón, el anillo exterior se abomba lentamente y presiona la médula a lo largo de meses. Es más frecuente en perros mayores y más grandes, como el pastor alemán y el dóberman. Suele aparecer después de los cinco años de edad en forma de debilidad progresiva.
Los dachshunds tienen el mayor riesgo. Las estimaciones indican que aproximadamente uno de cada cinco dachshunds muestra signos de IVDD en algún momento de su vida. Gran parte de este riesgo se debe a una variante genética asociada a las patas cortas, que hace que los discos envejezcan pronto. La misma variante se encuentra en muchas otras razas y en perros mestizos. No todos los perros que la tienen desarrollan IVDD, y algunos perros que no la tienen la desarrollan igualmente.
Signos que hay que vigilar
Los signos dependen de dónde esté el disco dañado y de con qué fuerza presione la médula. Un disco del cuello causa sobre todo dolor y, a veces, debilidad en las cuatro patas. Un disco de la parte media o baja de la espalda afecta con más frecuencia a las patas traseras.
- Quejarse cuando lo tocan, lo acarician o lo levantan
- Espalda encorvada, abdomen tenso o temblores
- Cuello rígido, cabeza baja o no querer girar la cabeza
- No querer bajar la cabeza hasta los cuencos de comida y agua
- No querer saltar, subir escaleras ni moverse
- Patas traseras tambaleantes o débiles, o que se cruzan o rozan el suelo
- Arrastrar una o las dos patas traseras
- Accidentes dentro de casa, o hacer fuerza sin conseguir orinar
El dolor de espalda puede parecer dolor de estómago. Un perro con dolor puede quedarse encorvado, estar callado y rechazar la comida. Si un perro de una raza de riesgo parece dolorido y retraído, pide a tu veterinario que le revise la columna.
Cuándo es una urgencia
Algunos signos necesitan atención inmediata, a cualquier hora. Llama a tu veterinario o a la clínica veterinaria de urgencias más cercana si tu perro muestra alguno de los signos siguientes.
- De repente no puede mantenerse en pie ni caminar
- Arrastra las patas traseras o las apoya sobre el dorso al pisar
- No puede orinar o ha perdido el control de la vejiga
- No parece sentir los dedos de las patas traseras
- Empeora en unas pocas horas
El signo más grave es la pérdida de la sensibilidad al dolor profundo. El veterinario la evalúa apretando con firmeza un dedo y observando si el perro lo nota, por ejemplo, si gira la cabeza o se queja. Una pata que solo se retira es un reflejo y no cuenta. Los perros tratados mientras aún conservan esta sensibilidad evolucionan mucho mejor. Una vez perdida, las probabilidades de recuperación disminuyen, y los retrasos prolongados pueden reducirlas aún más. Aun así, algunos perros se recuperan tras un retraso, así que vale la pena buscar atención aunque haya pasado tiempo.
Hasta que llegues al veterinario, mantén a tu perro lo más quieto posible. Llévalo en brazos con una mano bajo el pecho y otra bajo las caderas para que la espalda quede horizontal, o trasládalo en una caja transportadora. No le des analgésicos de tu propio botiquín, porque algunos medicamentos de uso humano son tóxicos para los perros. Deja que el veterinario elija el tratamiento para el dolor.
Cómo se diagnostica
El veterinario empieza con una exploración física y neurológica. Incluye observar cómo camina el perro, comprobar los reflejos, ver cómo responden las patas cuando se colocan del revés y palpar a lo largo de la columna en busca de dolor. Los resultados ayudan al veterinario a valorar qué parte de la columna está afectada y qué gravedad tiene la lesión.
Las radiografías pueden ayudar a descartar otras causas, como una fractura o un tumor, y a veces muestran discos endurecidos. No pueden mostrar la médula espinal en sí. Para localizar el disco exacto, sobre todo antes de la cirugía, los veterinarios usan la resonancia magnética o la tomografía computarizada y, con menos frecuencia, la mielografía, en la que se inyecta un contraste alrededor de la médula espinal. Estas pruebas requieren sedación o anestesia general, y muchos perros son derivados a un neurólogo o cirujano veterinario para realizarlas.
Opciones de tratamiento
El tratamiento depende de la gravedad de los signos. Para un perro que todavía puede caminar y sobre todo tiene dolor, los veterinarios suelen recomendar un tratamiento conservador. Su base es el reposo estricto. Las guías de especialistas recomiendan al menos cuatro semanas de actividad restringida. En la práctica, esto suele significar una caja transportadora o una habitación pequeña sin muebles, paseos cortos con correa solo para hacer sus necesidades, nada de escaleras y nada de saltos. El veterinario puede recetar analgésicos, antiinflamatorios y, a veces, un relajante muscular. El reposo da tiempo al disco para estabilizarse, así que sigue siendo importante aunque el perro parezca estar mejor al cabo de unos días.
Los signos reaparecen tras el tratamiento conservador en aproximadamente un tercio de los perros, aunque los resultados de los estudios varían mucho. Si el dolor vuelve o el perro se debilita, el veterinario normalmente hablará contigo sobre la cirugía.
En general se recomienda la cirugía para los perros que no pueden caminar, que han perdido la sensibilidad en los dedos o que siguen teniendo dolor o episodios repetidos. El cirujano retira una pequeña ventana de hueso sobre el canal vertebral y extrae el material del disco que presiona la médula. Algunos cirujanos también tratan los discos cercanos para reducir la probabilidad de otro episodio.
Los informes de especialistas muestran que unos nueve de cada diez perros que no pueden caminar pero todavía sienten los dedos vuelven a caminar después de la cirugía. Cuando se ha perdido la sensibilidad al dolor profundo, aproximadamente entre la mitad y seis de cada diez se recuperan con cirugía, y muchos menos se recuperan solo con reposo. La recuperación puede ser lenta, y algunos perros pueden conservar un ligero tambaleo. Tu veterinario puede explicarte qué significan estas cifras para tu perro.
Recuperación en casa
La recuperación lleva semanas y a veces meses, con o sin cirugía. La mayoría de los perros necesitan varias semanas de reposo en una caja transportadora y después una vuelta gradual a los paseos normales.
Al principio, algunos perros no pueden vaciar la vejiga por sí solos. El equipo veterinario puede enseñarte a vaciársela manualmente y con qué frecuencia hacerlo. Un perro que pasa acostado la mayor parte del día necesita una cama blanda, limpia y seca, y puede que haya que cambiarlo de postura con regularidad para evitar úlceras por presión. Mantén limpia la piel de la zona trasera para que la orina no la irrite.
El ejercicio guiado forma parte de la recuperación de la mayoría de los perros. El trabajo básico, como estiramientos suaves de las patas, masajes y ayudarle a ponerse de pie y a caminar, no requiere ningún equipo especial. Algunas clínicas también ofrecen hidroterapia, como una cinta de correr subacuática. Pregunta a tu veterinario qué ejercicios son seguros en casa y cuándo empezarlos. Sigue el plan paso a paso, aunque tu perro tenga muchas ganas de correr.
Cómo reducir el riesgo
La IVDD no siempre se puede prevenir, porque los genes tienen un papel importante. Los datos sobre los hábitos cotidianos son limitados, pero los veterinarios suelen aconsejar algunas medidas sencillas.
Mantén a tu perro delgado y en forma, con ejercicio diario regular. Una gran encuesta sobre dachshunds observó que los perros que hacían más de una hora de ejercicio al día tenían menos probabilidades de padecer IVDD, mientras que los que hacían menos de 30 minutos al día tenían más probabilidades. Muchos veterinarios sugieren rampas o escalones para mascotas para sofás, camas y vehículos, y subir y bajar en brazos a los perros pequeños del vehículo, sobre todo después de un episodio previo. Para un perro que ha tenido dolor de cuello, los veterinarios aconsejan un arnés en lugar de un collar. Acude pronto al veterinario cuando notes dolor de espalda, antes de que aparezca la debilidad.
Perros rescatados y recién adoptados
La IVDD no se contagia a otras mascotas ni a las personas. Es un problema de la propia columna del perro.
Los perros rescatados a menudo llegan sin que se sepa mucho de su historia. Muchos son mestizos, y un perro de patas cortas puede portar la misma variante genética que un dachshund. En Paw Squadron, cada animal recibe una revisión veterinaria, tratamiento, vacunas y un microchip antes de la adopción. Una revisión rutinaria no puede predecir si un disco fallará más adelante, así que conviene conocer los signos desde el primer día.
Las primeras semanas en un nuevo hogar suelen traer escaleras, sofás y suelos lisos nuevos. Para un perro de riesgo, alfombras antideslizantes, una rampa y un arnés bien ajustado son cambios sencillos y económicos. En tu primera visita a tu propio veterinario, menciona la forma del cuerpo de tu perro y pregunta si tiene sentido hacer alguna revisión de la columna. Si estás pensando en adoptar un perro pequeño de patas cortas, nuestra página de Adopciones muestra los perros que buscan hogar, y PawPedia tiene más guías para nuevos dueños.
Véase también
De nuestros rescates
Este artículo ofrece información general, no asesoramiento veterinario. Consulta siempre a un veterinario sobre la salud de tu animal. Algunas imágenes de PawPedia pueden haber sido generadas con IA.
Esta página se actualizó por última vez el 14 de octubre de 2026.


